DANZA

El INBAL se suma al homenaje mundial a la bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso

Boletín No. 1613 - 17 de octubre de 2019

·        La bailarina y coreógrafa deja un importante legado en la disciplina a nivel internacional, y en nuestro país, particularmente, en la Compañía Nacional de Danza

·        En México, en los años setenta, se firmó un convenio de colaboración mediante el cual la artista realizó gran aportación a la formación de las escuelas de danza del INBAL

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) se suma al homenaje mundial a Alicia Alonso, en el marco del centenario de su nacimiento, luego de las reuniones sostenidas con Viengsay Valdés, subdirectora artística del Ballet Nacional de Cuba.

La Compañía Nacional de Danza del INBAL dedicará a Alicia Alonso una función de la próxima temporada de Giselle en el Palacio de Bellas Artes, en febrero de 2020, con la participación de una pareja de bailarines principales del Ballet Nacional de Cuba. Asimismo, la agrupación artística del INBAL está invitada a la próxima edición del Festival Internacional de Ballet de La Habana, en noviembre de 2020 y buscará realizar una coproducción con el ballet que Alonso fundó y dirigió, para que en 2021 se presente tanto en el Palacio de Bellas Artes como en el Gran Teatro de La Habana, además de realizar una temporada de la CBD en el foro cubano y otra del Ballet en México.

La fundadora, prima ballerina, directora general y coreógrafa del Ballet Nacional de Cuba, falleció hoy jueves 17 de octubre en La Habana. Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo, Alicia Alonso por su nombre artístico, nació el 21 de diciembre de 1920 en La Habana, donde inició sus estudios en 1931 en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical. Posteriormente, se trasladó a Estados Unidos y continuó su formación con Enrico Zanfretta, Alexandra Fedórova y diversos profesores de la School of American Ballet.

Comenzó su actividad profesional en Broadway en 1938. Al año siguiente ingresó al American Ballet Caravan, antecedente del actual New York City Ballet. Se incorporó al Ballet Theatre of New York en 1940, cuando comenzó una brillante etapa de su carrera como intérprete de las grandes obras del repertorio romántico y clásico, junto con Mijáil Fokine, George Balanchine, Léonide Massine, Bronislava Nijinska, Antony Tudor, Jerome Robbins y Agnes de Mille, entre otras grandes figuras del ballet del siglo XX.

En 1948 fundó en La Habana el Ballet Alicia Alonso, hoy Ballet Nacional de Cuba. A partir de ese momento, sus actividades se compartieron entre el American Ballet Theatre, los Ballets Rusos de Montecarlo y su propia agrupación, que mantuvo con muy escaso respaldo oficial hasta 1959, año en el que el gobierno revolucionario de Cuba le ofreció apoyo.

Sus versiones coreográficas de los grandes clásicos son reconocidas internacionalmente y  han sido bailadas por otras compañías, como la Nacional de Danza de México y los ballets de la Ópera de París, de la Ópera de Viena, de San Carlo de Nápoles, de la Ópera de Praga y del Teatro alla Scala de Milán, entre las más importantes.

En este sentido, el codirector artístico de la Compañía Nacional de Danza (CND) del INBAL, Cuauhtémoc Nájera, refiere en entrevista que Alicia Alonso “hizo un trabajo de relectura de los grandes ballets clásicos, sus propias versiones de obras como El lago de los cisnes, Giselle, Coppélia o La fille mal gardée. La CND ha tenido en su repertorio muchas de esas versiones. La de Giselle la tuvimos durante muchos años bajo la dirección de ella”.

Asimismo, resaltó la labor formativa de Alonso: “Realizó todo un trabajo de formación junto con Fernando Alonso en lo que se conoce como la escuela cubana de ballet. Desarrolló una metodología de enseñanza y un estilo de bailar acorde con lo que ellos consideraron el cuerpo latinoamericano. La escuela cubana de ballet se ha difundido por todo el mundo; ha sido reconocida y premiada. Durante el siglo XX fue considerada una de las más importantes y destacadas a nivel internacional.

“En México, en los años setenta, se firmó un convenio de colaboración y hubo una gran asesoría, comandada por ella, de maestros, régisseurs y coreógrafos cubanos que aportaron muchísimo a la formación de las escuelas de danza del INBAL y, en general, a expandir la forma y la metodología de la escuela cubana de ballet en todo el país, a tal grado que en muchos lugares de México se imparte la disciplina con su metodología.

“Alicia Alonso es uno de los personajes más importantes para el desarrollo del ballet en México. De los extranjeros, posiblemente sea el más importante de todos. La influencia de su forma de ver la danza, de su escuela, de cómo hacer coreografía en nuestro país es fundamental, y es un trabajo que hizo a lo largo de muchas décadas.

“Muchos bailarines mexicanos fuimos becados o estudiamos en la Escuela Nacional de Arte, en La Habana. Yo estuve becado seis años, cuando la directora titular en el área de ballet era la propia Alicia. Algunos de los actuales maestros de la CND fueron becados y estudiaron en La Habana al inicio de ese convenio de colaboración, como Tihui Gutiérrez, que fue primera bailarina de la Compañía; Natasha Lagunas, que fue solista, y Clara Carranco, maestra legendaria en México que bailó muchos años en el Ballet Nacional de Cuba y fue maestra particular de la propia Alicia: trabajaba con ella en entrenamiento.

“Alonso es una de las bailarinas más importantes de la historia de la humanidad, con una capacidad técnica fantástica y una carrera internacional brutal. El legado que como artista, maestra y creadora le deja al mundo, y a México en particular, es muy especial para nuestro Instituto, y para nuestra Compañía es enorme”, concluye Nájera.

Por su parte, Tihui Gutiérrez asevera que “Alicia Alonso es una leyenda en el mundo de la danza, y como toda leyenda es eterna, su legado quedará en la historia para siempre. El impacto que tuvo en México fue muy grande, ya que, como latinoamericana, abrió una brecha que hasta entonces no se había iniciado, con una trascendencia de prima ballerina a nivel internacional. Eso ya le dio a Latinoamérica otra estatura en el mundo del ballet.

“Además, tuvo un vínculo muy fuerte con México. Muchas generaciones fuimos formadas con ella, en La Habana, en la Escuela Nacional de Arte. El codirector artístico de la CND, Cuauhtémoc Nájera, estudió, se formó y se graduó allí. Yo también, bajo el ejemplo de Alicia, admirando su carrera y su increíble personalidad.

“Haber contado con ella en las etapas formativas de lo que hoy es la CND fue un honor y un privilegio, y siempre estaremos agradecidos con su legado, que fue una base muy importante que le dio una estructura a la Compañía, que además adquirió un repertorio y un apoyo de maestros y de metodología muy importante. Nosotros siempre estaremos cerca del Ballet Nacional de Cuba, gracias precisamente a ese vínculo que Alicia inició en una época tan importante para la CND.

“Alicia participó con la CND. Bailó Giselle como protagonista con la Compañía en el Palacio de Bellas Artes a mediados de los setenta. Fueron innumerables la colaboración y el trabajo personal que Alicia realizó con la CND.

“Yo la conocí personalmente. En mi carrera fue una figura muy importante. La traté más de cerca cuando participé en un concurso internacional de ballet en Varna, Bulgaria, en 1978, en donde yo iba con la delegación cubana, aunque en representación de México. Gané un premio con un bailarín cubano, a la mejor pareja en la categoría juvenil, y ella era parte del jurado. Estuvo preparándome directamente. Fue invaluable tener la oportunidad de recibir esa enseñanza y experiencia.

“A lo largo de mi carrera siempre me apoyó. Me invitó a bailar al Ballet Nacional de Cuba, en el que participé durante un año. Hice mi debut profesional en un festival internacional en 1978, en La Habana, con Giselle, en el cuerpo de baile. Alicia hizo el papel de Giselle, y Vladimir Vasiliev, el de Albrecht. Fue una función histórica. Alicia me invitó a participar después del concurso de Bulgaria, y fue mi debut profesional. Para mí, haber estado en el escenario con ella en uno de sus roles emblemáticos fue una experiencia inolvidable”, rememora Gutiérrez.

Foto:   Alicia Alonso en el Acto 2 de Giselle, foto de Cecil Beaton, 1955

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