Ópera Orfeo
Claudio Monteverdi
Palacio de Bellas Artes - Sala Principal
Palacio de Bellas Artes - Sala Principal
Del 30 de marzo al 02 de abril de 2017
Del 30 de marzo al 02 de abril de 2017

Fábula pastoral en dos partes
Orquestación de Bruno Maderna
Colaboración con el Festival del Centro Histórico
Ópera en forma de concierto

450 Aniversario del natalicio de Claudio Monteverdi
410 años del estreno de Orfeo
50 años del estreno de la orquestación de Bruno Maderna

Director concertador: Guido Maria Guida
Director huésped del coro: Pablo Varela
Gestualidad y trazo escénico: Yuriria Fanjul
Asistente musical: Vladimir Sagaydo

Orfeo: Josué Cerón
La Música / Eurídice / la Esperanza / el Eco: Leticia de Altamirano
Una ninfa / un espíritu: Rosario Aguilar
Una ninfa / Mensajera / Proserpina: Rosa Muñoz
Un pastor / un espíritu / Apolo: Enrique Guzmán
Un pastor / Plutón: Oscar Velázquez
Un pastor / Caronte / un espíritu: Rodrigo Urrutia*

Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes

*Beneficiario del EOBA - INBA/Fonca

450 Aniversario del natalicio de Claudio Monteverdi
410 años del estreno de Orfeo
50 años del estreno de la orquestación de Maderna

Ópera en un prólogo y cinco actos con música de Claudio Monteverdi (1567 - 1643) y libreto en italiano de Alessandro Striggio (1573-8? - 1630) el Joven. Su primera presentación fue en la Academia degl’Invaghiti de Mantua en febrero de 1607, y el 24 de Febrero del mismo año en la Corte teatral de Mantua.
Orfeo es uno de los primeros trabajos reconocidos como ópera, compuesta por Claudio Monteverdi con el texto de Alessandro Striggio para la feria anual de Mantua.
La ópera hizo su moderno debut en 1904 en una versión para concierto en París. Se dice que en las primeras representaciones se utilizaba la voz aguda de algún castrati.
La trama está basada en el antiguo mito griego de Orfeo, quien intenta rescatar a su difunta amada del Hades, el mundo de los muertos.

 

Orfeo y Eurídice: la imposibilidad del amor
por Yareli Baas

«Litore quot conchae, tot sunt in amore dolores.»*
Ovidio

Como suele ocurrir con la mayoría de la mitología griega, la historia de Orfeo y Eurídice ha inspirado a los artistas de todas las disciplinas a lo largo de la historia del arte. Sin embargo, la esencia prevalece: la imposibilidad del amor.

                                                                                                 


Orfeo, conocido músico e inventor de la lira y la cítara de nueve cuerdas, en honor a las nueve musas, fue hijo según algunas tradiciones, de Eagro, rey de Tracia y de la musa de la poesía, Calíope. Viajó al lado de los argonautas en su búsqueda por el vellocino de oro, y en algunas versiones también fue de ayuda al contrarrestar con su música el canto de las sirenas que atraía a los marineros a la muerte.

Pero, ¿qué hace universal a esta historia?, debemos recordar que una de las características de la mitología es su fuerte carga simbólica, originaria de la tradición misma de la cual surge.

La muerte de Eurídice, mordida por una serpiente al intentar escapar de Aristeo, quien pretendía secuestrarla por su rivalidad con Orfeo, provocó que éste descendiera al inframundo en busca del favor de Hades para devolverla. Este es uno de los pasajes más conocidos de la tradición griega, pues encierra algunas de las enseñanzas de la cultura helénica y retoma elementos importantes como: el amor, la reencarnación, la fidelidad, la pérdida, etc.

De acuerdo al relato tradicional, Orfeo haciendo uso de su talento, logró que Caronte, el barquero que conduce a las almas del mundo terrenal, lo llevara frente a Hades y Perséfone; más adelante, también su música y canto lo ayudaron a dormir a Cerbero, bestia de tres cabezas del dios del inframundo e incluso persuadió a los tres jueces de los muertos para dejarlo seguir su camino. Al conseguir pasar estos obstáculos, Hades, conmovido por el devoto amor de Orfeo hacia Eurídice accede a devolvérsela con una condición: al momento de salir hacia el mundo terrenal, deberá llevar a su esposa de la mano pero le prohíbe voltear a verla hasta que los rayos del sol la hayan bañado completamente. Orfeo, junto con su esposa emprenden el camino de vuelta a casa y poco antes de que el sol hubiera cubierto por completo el cuerpo de Eurídice, Orfeo da media vuelta y la mira, por lo cual ella se desvanece ante sus ojos y la pierde por segunda ocasión y para siempre.

A causa de la pérdida, Orfeo pasó sus días lamentándose y, de acuerdo a la versión más popular, murió a manos de las mujeres Tracias que, celosas del recuerdo de Eurídice lo descuartizaron y su cabeza flotó en el río Hebros hasta llegar a la Isla de Lesbos en donde servía de profeta y cantaba en el templo de Dioniso.

                                                                                                       

“Como conchas en una playa, tantas son las penas en el amor.”

Palacio de Bellas Artes - Sala Principal MAPA
Palacio de Bellas Artes - Sala Principal
Av. Juárez S/N , esquina con Eje Central Lázaro Cárdenas
jue 30 mar, 20:00 h
dom 02 abr, 17:00 h
$450 $400, $300 $220 | Galería $120
Programación sujeta a cambios